A veces, cuando menos te lo esperas, tu vida da un vuelco de 180 grados. Cuando parece que la rutina se ha apoderado de ti, aparece una nueva oportunidad. Un cambio, algo diferente.
A primera vista no te llama nada la idea de irte a trabajar a fuera otra vez. Pensabas que tu regreso a casa iba a ser definitivo y no es lo que esperabas.
Pero después de pensar durante el fin de semana, te empieza a atraer la idea de ir a un sitio nuevo a vivir nuevas experiencias, conocer gente y probar suerte.
Siempre da un poco miedo lo desconocido, pero al mismo tiempo te atrae. Siempre te han ido bien los cambios y esta vez no tenía por qué ser diferente.
El Mar del Norte.
He leído diferentes tipos de historias sobre el mar del norte.
Olas de viento es lo que me ha dicho la mayoría de la gente. Periodos cortos, malas olas, neoprenos gordos, guantes y gorro para el frío.
Me he adentrado en internet y he llegado a foros de surf de los países bajos. Después de rebotar de un post a otro, consigo llegar a algunos relatos de surfistas holandeses.
Hablan de sesiones épicas, fondos de roca, incluso de arrecifes artificiales. También encuentro algunas fotos y vídeos que no tienen mala pinta.
Tengo claro que no va a ser fácil encontrar esas sesiones, y que voy a tener que moverme y preguntar mucho.
En las webs de surf se habla mucho de la ciudad donde voy, se surfea uno de cada cuatro días al año. El 80% de los días son olas de viento, pero queda un 20 % de días de mar de fondo que me hace tener esperanzas :) .
domingo, 19 de febrero de 2017
lunes, 23 de enero de 2017
Volar soñando
Año nuevo, vida nueva. Un año mas, un año menos. Frío invierno, días grises, días de lluvia... y así podría pasar horas.
La verdad que es un bajón que haga frió y llueva una semana sin parar, pero es lo que nos toca si queremos vivir en un sitio tan verde y bonito como este (típico consuelo de todo vasco).
La semana pasada me mandaron un par de días a Lisboa a trabajar. Allí no llovía, hacia solazo y 17 grados, hasta tuve la oportunidad de tomar una cerveza fría en una terraza llena de guiris al sol y en manga corta.
En el vuelo, cuando nos acercábamos a la ciudad, pude distinguir perfectamente la península de Peniche y los montes de Sintra desde el avión. Dos pueblos pequeños al norte de Lisboa en los que he estado en unas cuantas ocasiones.
Desde arriba, se veían las lineas perfectas y las olas rompiendo en la orilla (o me las conseguía imaginar...).
Durante unos minutos, mientras sobrevolábamos la zona, se me fue la cabeza, me trasladé a la costa y me puse a recordar un viaje muy especial que hice en el 2004. No fue un viaje más, sino el primer viaje que hice en busca de olas fuera de mi país junto a mi compañero de batallas.
Fuimos en un tren nocturno desde Vitoria a Lisboa. Fue toda una experiencia viajar en un compartimento de 6 personas hasta los topes con nuestras tablas, maletas y demás. Despertar a la gente que venía dormida desde Hendaya y revolver todas sus maletas para que entrasen nuestros bártulos. Llegar agotados a Lisboa, alquilar un coche y empezar a recorrer playas en busca de olas.
Me gustó mucho la experiencia, tanto que he repetido en 4 o 5 ocasiones después de aquella... Eso si, nada de trenes nocturnos ni compartimentos hasta arriba :)
La verdad que es un bajón que haga frió y llueva una semana sin parar, pero es lo que nos toca si queremos vivir en un sitio tan verde y bonito como este (típico consuelo de todo vasco).
La semana pasada me mandaron un par de días a Lisboa a trabajar. Allí no llovía, hacia solazo y 17 grados, hasta tuve la oportunidad de tomar una cerveza fría en una terraza llena de guiris al sol y en manga corta.
En el vuelo, cuando nos acercábamos a la ciudad, pude distinguir perfectamente la península de Peniche y los montes de Sintra desde el avión. Dos pueblos pequeños al norte de Lisboa en los que he estado en unas cuantas ocasiones.
Desde arriba, se veían las lineas perfectas y las olas rompiendo en la orilla (o me las conseguía imaginar...).
Durante unos minutos, mientras sobrevolábamos la zona, se me fue la cabeza, me trasladé a la costa y me puse a recordar un viaje muy especial que hice en el 2004. No fue un viaje más, sino el primer viaje que hice en busca de olas fuera de mi país junto a mi compañero de batallas.
Fuimos en un tren nocturno desde Vitoria a Lisboa. Fue toda una experiencia viajar en un compartimento de 6 personas hasta los topes con nuestras tablas, maletas y demás. Despertar a la gente que venía dormida desde Hendaya y revolver todas sus maletas para que entrasen nuestros bártulos. Llegar agotados a Lisboa, alquilar un coche y empezar a recorrer playas en busca de olas.
Me gustó mucho la experiencia, tanto que he repetido en 4 o 5 ocasiones después de aquella... Eso si, nada de trenes nocturnos ni compartimentos hasta arriba :)
viernes, 30 de diciembre de 2016
Fin de año
Ya se acerca el fin de año, y como siempre en estas fechas, echamos
la vista hacia atrás y hacemos valoraciones.
Este año he conocido sitios donde nunca había estado antes
como Rodiles y la Isla en Asturias, la Rana en Galicia y la cementera en
Barcelona.
He repetido sitios que me gustan mucho como Andrín, Doniños,
el Brusco y Las landas. Y me he quedado sin surfear en la Fortaleza.
La vuelta al trabajo no ha sido tan dura como pensaba. He
intentado no pensar mucho en lo que estaba haciendo hace unas semanas en
Australia, me he limitado a trabajar y fantasear en mis ratos libres en cual será mi siguiente
viaje.
El fin de semana escapé a una de mis playas preferidas donde
había muy buenas condiciones.
Después de estar tres horas en el agua, ya no
quedaba nadie, estaba solo, no había ni un alma en toda la playa, entonces salí
y me puse a caminar por la orilla. Mirase donde mirase no se veía a nadie.
Pensad, ¿recordáis cuando ha sido la última vez que habéis estado solos de verdad? No hablo de ir al curro en autobús, ni de coger el metro, hablo de estar unos días solo contigo mismo, con tu cabeza, con tus pensamientos. Parece sencillo, pero no lo es.
Normalmente, tenemos de costumbre el ir por la vida sin
pararnos a pensar, siguiendo el camino que la rutina nos tiene preparado. Pero
no, en este día para mí no había camino alguno, tampoco tenía prisa, ni planes, así
que tuve un encuentro muy profundo con mi mente.
Se habían juntado ciertos factores, y estando a 100 km de mi
casa, era como si siguiese en Australia.
Sol, olas y una playa paradisíaca de arena blanca para mí solo.
Si hubiese tenido prisa, no habría podido disfrutar
de este momento de soledad. Creo que a veces hay que frenar y levantar la
cabeza. A veces no hace falta irse de viaje hasta la otra punta del planeta
para sentir esto, sino en improvisar, apartarse del camino o hacer una locura,
como casi todo lo que vale la pena en esta vida.
A veces el mundo va
tan de prisa que no nos damos cuenta de lo que somos y tenemos a nuestro
alrededor.
jueves, 8 de diciembre de 2016
Thanks for all
Koalas, hormigas gigantes, canguros, lagartos, peces de colores...y sobre todo gente diez.
Hemos hecho grandes amistades en este viaje, Andrew de Melbourne, Aron y los colegas de Sydney, Jed de Brisbane, los locales de Thirteenth beach y Shark island...
Muy buena gente y de cada uno hemos aprendido algo nuevo.
Hoy es nuestra última noche en Australia y mientras vemos las fotos y ordenamos la furgoneta, recordamos los momentos y aventuras del viaje.
Muchas gracias Australia, ha sido una experiencia inolvidable y estoy seguro de que volveré en cuanto pueda, porque como leí el otro día, el dinero es algo algo que se puede recuperar, pero el tiempo no.
See you soon Oz.
Hemos hecho grandes amistades en este viaje, Andrew de Melbourne, Aron y los colegas de Sydney, Jed de Brisbane, los locales de Thirteenth beach y Shark island...
Muy buena gente y de cada uno hemos aprendido algo nuevo.
Hoy es nuestra última noche en Australia y mientras vemos las fotos y ordenamos la furgoneta, recordamos los momentos y aventuras del viaje.
Muchas gracias Australia, ha sido una experiencia inolvidable y estoy seguro de que volveré en cuanto pueda, porque como leí el otro día, el dinero es algo algo que se puede recuperar, pero el tiempo no.
See you soon Oz.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Carretera sin asfaltar
Eso es lo que nos ponía el GPS cuando decidimos parar a dormir en Yuraygir National Park.
Salimos tarde de Byron bay y despues de conducir 200 kilómetros nos empezó a entrar el sueño. El GPS marcaba que la zona de acampada estaba 10km por "carretera sin asfaltar", no tenia muy buena pinta, porque también nos decía que tardaríamos casi 45 min en llegar...
Vaya carretera, mil obstaculos, raíces, agujeros y hasta nos salió un zorrillo pequeño a marcar el camino.
El GPS no se equivocaba, tardamos 45 minutazos en llegar a la zona de acampada.
Amanecimos en un lago entre dunas gigantes y frente a una playa larguísima.
El parque era enorme; pasamos la mañana investigando la zona, nadando y fotografiando a animales extraños.
Llegamos a Sydney de noche y fuimos pronto a descansar para aprovechar Domingo.
Es sorprendente la actividad que hay un Domingo en las playas de Sydney. Desde las seis de la mañana hay nadadores, campeonatos de surf, actividades infantiles...los Australianos son muy enérgicos.
Después de estar toda la mañana en la playa surfeando y viendo peces, saludamos a unos amigos y preparamos una nueva excursión para el día siguiente.
Nuestro nuevo objetivo era ver Koalas y sabíamos que de camino a Melbourne había una reserva natural en la que con un poco de suerte, se podían ver.
Salimos tarde de Byron bay y despues de conducir 200 kilómetros nos empezó a entrar el sueño. El GPS marcaba que la zona de acampada estaba 10km por "carretera sin asfaltar", no tenia muy buena pinta, porque también nos decía que tardaríamos casi 45 min en llegar...
Vaya carretera, mil obstaculos, raíces, agujeros y hasta nos salió un zorrillo pequeño a marcar el camino.
El GPS no se equivocaba, tardamos 45 minutazos en llegar a la zona de acampada.
Amanecimos en un lago entre dunas gigantes y frente a una playa larguísima.
El parque era enorme; pasamos la mañana investigando la zona, nadando y fotografiando a animales extraños.
Llegamos a Sydney de noche y fuimos pronto a descansar para aprovechar Domingo.
Es sorprendente la actividad que hay un Domingo en las playas de Sydney. Desde las seis de la mañana hay nadadores, campeonatos de surf, actividades infantiles...los Australianos son muy enérgicos.
Después de estar toda la mañana en la playa surfeando y viendo peces, saludamos a unos amigos y preparamos una nueva excursión para el día siguiente.
Nuestro nuevo objetivo era ver Koalas y sabíamos que de camino a Melbourne había una reserva natural en la que con un poco de suerte, se podían ver.
viernes, 2 de diciembre de 2016
See u soon Brisbane!
Nuevo ataque de tiburon en Australia, en Booti Booti National Park, Forsters. Justo donde hicimos noche hace tres días.
Un tiburon blanco ataca a un señor de 64 años de edad que estaba surfeando.
El señor está estable, con unos cortes profundos en los brazos y piernas; la tabla está destrozada.
Por lo que ha dicho en la TV, era la primera vez que veía un tiburón en su vida.
Ya estamos bajando otra vez hacia Sydney y nos despedimos de Brisbane con una sonrisa en la cara.
Han sido tres días inreibles exprimidos a tope. Jed, nuestro anfitrión, nos ha enseñado cascadas, bosques y las mejores playas de la Sunshine Coast.
Ayer estuvimos en la famosa Gold Coast, una especie de Benidorm para los Australianos. Edificios enormes en frente de la playa, garitos, restaurantes de todo tipo...
Las olas no eran buenas, pero me dí un baño divertido en Duranbah beach o D-bah, como le llaman los Australianos. Es la última playa de la Gold coast, justo después de Snapper Rocks. La playa separa los estados de Queensland y NSW.
Es una playa pequeña, con un dique a cada lado que hacen que las olas formen codos y rebotes divertidos.
Un tiburon blanco ataca a un señor de 64 años de edad que estaba surfeando.
El señor está estable, con unos cortes profundos en los brazos y piernas; la tabla está destrozada.
Por lo que ha dicho en la TV, era la primera vez que veía un tiburón en su vida.
Ya estamos bajando otra vez hacia Sydney y nos despedimos de Brisbane con una sonrisa en la cara.
Han sido tres días inreibles exprimidos a tope. Jed, nuestro anfitrión, nos ha enseñado cascadas, bosques y las mejores playas de la Sunshine Coast.
Ayer estuvimos en la famosa Gold Coast, una especie de Benidorm para los Australianos. Edificios enormes en frente de la playa, garitos, restaurantes de todo tipo...
Las olas no eran buenas, pero me dí un baño divertido en Duranbah beach o D-bah, como le llaman los Australianos. Es la última playa de la Gold coast, justo después de Snapper Rocks. La playa separa los estados de Queensland y NSW.
Es una playa pequeña, con un dique a cada lado que hacen que las olas formen codos y rebotes divertidos.
miércoles, 30 de noviembre de 2016
Big city beach
Cambio de planes. Hemos decidido ir a Brisbane a visitar a unos amigos y dejar Byron bay y las ballenas para la vuelta.
Después de darme otro baño mañanero en Shark island, dejamos Sydney y tomamos ruta hacia Brisbane. Hacemos noche en Forsters, un pueblito a mitad de camino, acampados entre lagos inmensos y playas de arena blanca.
Despues de conducir 800 kilómetros, Brisbane nos recibe con 26 grados a la sombra, rascacielos gigantes, puentes de diseño moderno y lo mejor de todo: una playa artificial de agua caliente en mitad de la ciudad.
El bañarse de noche en una playa entre edificios enormes ha sido una sensación que nunca pensé que me gustaría tanto. Hemos sustituido la naturaleza por las luces de neón y agua con cloro, pero ha sido divertido.
Después de darme otro baño mañanero en Shark island, dejamos Sydney y tomamos ruta hacia Brisbane. Hacemos noche en Forsters, un pueblito a mitad de camino, acampados entre lagos inmensos y playas de arena blanca.
Despues de conducir 800 kilómetros, Brisbane nos recibe con 26 grados a la sombra, rascacielos gigantes, puentes de diseño moderno y lo mejor de todo: una playa artificial de agua caliente en mitad de la ciudad.
El bañarse de noche en una playa entre edificios enormes ha sido una sensación que nunca pensé que me gustaría tanto. Hemos sustituido la naturaleza por las luces de neón y agua con cloro, pero ha sido divertido.
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