domingo, 30 de octubre de 2016

Vuelta al cole

Hoy he vuelto a surfear en una playa muy especial, en la que hacía mucho tiempo que no entraba.
Han pasado mas de diez años desde la última vez que entré a surfear allí, y eso que llevo meses acercándome a mirar a ver como está, pero nunca me ha convencido tanto como hoy.

Es una playa salvaje, diferente a todas las que tenemos cerca,  la yerba invade la playa y se mezcla con la arena oscura. Muchas rocas en la orilla y situada entre acantilados.
Es caprichosa y las olas no son buenas, pero cada cierto tiempo se alinean los astros y hay izquierdas increíbles.

Hoy no se han alineado, ni mucho menos.
Pero he recordado buenos momentos de mi adolescencia, bajando la cuesta, saltando al agua desde las rocas y observando el entorno tan verde que tiene esta playa.
Momentos de cuando era un niño y me acercaba con mis amigos a mirar el mar en el recreo. Las veces que nos escapábamos de clase para ir allí. Tardábamos diez minutos caminando hasta la playa, bajábamos con las mochilas hasta abajo y nos cambiábamos en las rocas.

He vuelto a la época del cole, a los diecisiete años, a la época de explorar la costa con las indicaciones de mi hermano que llevaba ya unos años en esto. Todo era nuevo para nosotros, eran los primeros inviernos que entrabamos al agua y estábamos descubriendo algo que no pensábamos que fuese a cambiar tanto nuestras vidas.


jueves, 13 de octubre de 2016

Nervios

Son 10 días los que llevo sin entrar al agua y ya noto el nerviosismo por todo el cuerpo. Toda la semana viendo vídeos de olas perfectas, mirando previsiones y especulando con qué sitio estará mejor o en cuál habrá menos gente...Parece que se acerca un finde de olas y buen tiempo en nuestras costas. Tengo que descansar para poder estar con fuerzas para mañana pero los nervios no me dejan. Cierro los ojos, intento mantener la mente en blanco para poder dormir pero me es imposible.

Imágenes de tubos interminables, arrecifes solitarios, rebotes y picazos...No paro de darle vueltas a una sesión de hace un mes en la que entré al agua solo, con el mar desordenado y feo. Al de cinco minutos se puso perfecto. Tubazos de izquierdas y yo solo en el agua.

El mar es así, por mucho que lo pienses, nunca se sabe lo que pasará.

Cantabria. Septiembre 2016.


lunes, 10 de octubre de 2016

Minha Terra

Ayer volví de Galicia. La tierra donde nació mi padre, parte de mi familia y antepasados. Un sitio donde me gusta ir a desconectar y a visitar a mis amigos. Cada vez que voy, descubro un sitio mágico y nuevo para mi.

En este viaje he conocido una costa que no conocía, donde se mezcla la fuerza del mar y la tranquilidad. Kilómetros de acantilados, frente a una carretera desierta. La soledad de unas pocas casitas antiguas frente al mar y un faro que guía a los marineros.

Tengo una manía que es imaginar que tengo casas en los sitios que me gustan o me parecen especiales, de momento tengo cinco o seis casas repartidas por la costa.
Esta vez soñé con tener una casa en este nuevo lugar, lejos de la contaminación y con vistas al mar. Poder dormir cada noche con el sonido de las olas rompiendo contra las rocas y pasar horas observandolas desde mi ventana.
Soñé con poder ver el amanecer desde mi cama, un mar ordenado con su suave brisa terral de la mañana peinando las olas.

Esto es muy complicado y soñar es gratis.


Cabo Silleiro, Bayona.
Octubre 2016. 

domingo, 2 de octubre de 2016

El Medi.

A penas se notan las mareas, en el mediterráneo el agua está mas salada de lo normal y las marejadas son muy cortas.
Eso es lo único que sabía antes de mudarme a Barcelona en 2013.

Viví allí una temporada, en la que aprendí muchas cosas. Sobre todo aprendí a tomarme el surfing de una manera diferente y a descubrir sentimientos que no había sentido en mis 15 años surfeando en el Cantábrico.

Fui con muchas ganas, con motivación e intención de surfear todo lo que pudiese,  porque como bien me dijo mi amigo Joli, ser surfista en el mediterráneo no es nada fácil, este mar no está hecho para impacientes ni para gente negativa con mala leche.
Si eres así y vives en el medi.. olvídate del surf, ni lo intentes. Mejor dedícate a patinar por la Barceloneta con un longboard.

Me sorprendió mucho la de tiendas y escuelas de surf que hay en Barcelona, no me lo imaginaba así. Vi mucho postureo en la orilla, pero rápido reconocí a la gente real. La gente que siente el surf de verdad y lleva tiempo en esto. A esos que no les importa ni el tamaño ni la lluvia, esos locos de los partes, optimistas y pacientes.
Gente a la que no le importa surfear mejor o peor, ellos son felices simplemente pudiendo entrar al agua. Siempre están con la sonrisa en la cara, esperando que venga la serie y acudiendo día tras día a su cita con el mar.
Hay que confiar, lo que tu das al mar, el mar te lo va a devolver.

El tiempo que estuve allí me enseñó a no desaprovechar nada de lo que nos regala Neptuno. Ya sean olas grandes, medianas o pequeñas, mares de viento o mares de fondo con viento terral, todo vale.

Este finde he vuelto a surfear el medi, he vuelto a reencontrarme con mis compañeros en el agua y hemos vuelto a disfrutar juntos de las olas.

No eran olas perfectas, ni mucho menos, pero eso no importa.

Joli y Laura en Ajo.
Agosto 2016.